Riesgo de fuga en demencia: por qué cada vez más hospitales entregan GPS a los pacientes

Publicado: 3 septiembre 2026 · Categoría: Actualidad
Cuidador colocando un brazalete discreto con GPS a un hombre mayor con Alzheimer en su hogar
Un pequeño dispositivo GPS permite saber al instante dónde está una persona con demencia si sale sola de casa.

La fuga (o deambulación) es uno de los comportamientos más peligrosos en personas con Alzheimer y otras demencias. El mayor puede salir de casa en plena noche o en mitad de una conversación y, de repente, no saber volver. Cuando esto ocurre, el tiempo juega en contra. Por eso, cada vez más servicios sanitarios están empezando a actuar de forma preventiva: servicios de Geriatría como el del Hospital Universitario Lucus Augusti (Hula), en Lugo, han comenzado a colocar dispositivos GPS a pacientes con demencia y riesgo de fuga durante su ingreso y a la hora del alta.

La medida, recogida por El Progreso, tiene el mismo objetivo que lleva años persiguiendo la tecnología pensada para las familias: evitar que una persona desorientada se pierda sin posibilidad de ser localizada a tiempo. Que sean los propios hospitales quienes incorporen el GPS como parte de la prevención confirma algo que en SOSAbuelos defendemos desde el principio: la geolocalización es una herramienta de seguridad útil y recomendada, no un capricho ni una forma de vigilar de forma intrusiva.

¿Qué es el riesgo de fuga y por qué es tan peligroso?

La deambulación es la tendencia de una persona con demencia a caminar sin un destino claro, a menudo con intención de volver a un lugar del pasado (su antigua casa, su trabajo). El problema es que su orientación está dañada: no reconoce la calle, no recuerda su dirección actual y no sabe pedir ayuda aunque quiera. Es capaz de caminar kilómetros, ignorar el frío, el calor o el hambre, y acabar en un lugar alejado sin que nadie sepa dónde está.

Según las asociaciones de familiares, una parte importante de las personas con Alzheimer en fase moderada llega a protagonizar al menos un episodio de fuga. Y no siempre el desenlace es tan afortunado como el de la anciana localizada en Rivadavia o el del hombre hallado en la Ribera de Navarra gracias a la señal GPS de su reloj inteligente. Cuando un mayor con demencia se pierde, cada minuto cuenta y cuanto antes se acote su zona de búsqueda, antes se le encuentra.

La prevención en los hospitales: una señal de hacia dónde va el cuidado

Que un servicio de Geriatría incluya el GPS entre sus estrategias frente al riesgo de fuga es relevante por dos motivos. Primero, porque pone el foco en la prevención activa: en lugar de esperar a que el paciente se pierda y montar un dispositivo de búsqueda, se instala la localización antes de que ocurra. Segundo, porque demuestra que la geolocalización ya forma parte del criterio clínico, y no solo del criterio del fabricante o de la familia que investiga por su cuenta.

Esta misma lógica puede aplicarse en el hogar mucho antes de que se produzca un ingreso. No hace falta estar hospitalizado para reunir riesgos: si tu padre o tu madre vive solo, empieza a desorientarse, sale a pasear a diario o ya ha tenido avisos de vecinos, ese es justo el momento de ponerle un localizador.

¿Qué opciones existen para prevenir una fuga en casa?

1. Uno o varios cerrojos y alarmas en puertas

Las cerraduras de seguridad, los pestillos a altura alta o los avisadores de puerta (sensores que suenan cuando se abre) reducen las salidas no supervisadas. Son baratos y eficaces como primera barrera física.

2. Un reloj GPS con geocercas

Es la herramienta más completa y la que mejor se lleva. Se configura una zona segura (la casa, el barrio o la ruta del paseo) y, si la persona sale de ella, el móvil del cuidador recibe una alerta automática. Muchos modelos incluyen además botón SOS y algunas variantes de detección de caídas. Funcionan tanto si el mayor es consciente de llevarlo como si no.

3. Colgantes, pulseras y localizadores discretos

Para quien rechaza el reloj o se lo quita, existen colgantes y pulseras con GPS que pasan más desapercibidos. Son la opción que prefieren muchas familias cuando el mayor se resiste a parecer "controlado".

4. Identificación por si acaso

Además de la geolocalización, conviene que la persona lleve siempre encima una pulsera QR o una tarjeta con un teléfono de contacto. Si la localiza alguien que no es la familia, podrá avisar de inmediato.

5. Un registro con foto y rutina actualizadas

Tener una fotografía reciente y saber qué ropa suele llevar facilita enormemente la labor si algún día hay que emitir una alerta de búsqueda. Guárdala en el móvil, siempre accesible.

¿Perderá el mayor su libertad o se sentirá controlado?

Es la duda más habitual y comprensible. La respuesta es que un buen localizador, bien presentado, amplía la autonomía en lugar de reducirla. La familia se tranquiliza y el mayor puede seguir saliendo a pasear solo, que es uno de los hábitos que más cuidan la salud y el ánimo. El dispositivo no actúa como un vigilante permanente, sino como una red de seguridad: solo "habla" cuando alguien cruza la frontera de la zona segura o pulsa el botón de emergencia.

Cuando el mayor se resiste, funciona mejor presentarlo como "un teléfono bonito para llamarme" o "para que yo esté tranquilo/a sabiendo que estás bien", evitando la palabra "controlar" o "vigilar". Y si aun así se lo quita, la opción del colgante o la pulsera discreta suele resolver el problema sin discusión.


Artículo elaborado a partir de información recogida por El Progreso de Lugo sobre el servicio de Geriatría del Hula y, en general, sobre la incorporación de GPS a pacientes con demencia y riesgo de fuga (2026). SOSAbuelos es una guía independiente y no está vinculada a ningún fabricante ni servicio hospitalario.